La mayor desgracia de la juventud actual es ya no pertenecer a ella.”
Salvador Dali (1904-1989)

Recuerdas que deseabas ser cuando tenias la edad del niño de la fotografía? Recuerdas cuales eran tus preocupaciones, tus miedos, tus preguntas sin poder responder? … Déjame contarte algo. Algo sobre uno de mis mayores temores… el paso del tiempo.

Detente aquí, tomate un minuto, respira, siente, imagínate de nuevo en aquel momento de felicidad plena, donde los problemas mas grandes consistían en como diseñar un buen plan para ir saltando de sofá en sofá “sin pisar el fuego”.
Si bien mi situación actual no se aleja mucho de lo que varios llamarían “juventud”. Siendo un poco mas preciso, al día de la fecha llevo…

  • 961.977.600 segundos
  • 16.032.960 minutos
  • 267.261 horas
  • 11.134 dĂ­as
  • 1590 semanas y 4 dĂ­as.

timeanddate.com

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Y que he hecho en todo ese tiempo? En que momento pasaron tantas horas por mi lado sin que yo me diera cuenta?… Y es aquí donde hago mi reflexión. El truco no esta en contar las horas, minutos y segundos. El truco no esta en contar los días. El truco esta en hacer que los días cuenten.

Mucho ha pasado desde aquel 18 de Enero de 1990.

  •  Cause varios dolores de cabeza a mis padres, asĂ­ como tambiĂ©n varias satisfacciones.
  • Fui niño, juguĂ©, reĂ­, llore.
  • ConocĂ­ a una chica, la quise de verdad. Y se termino.
  • ConocĂ­ a otra chica, la quise mejor. Y se termino.
  • Deje mi ciudad de origen, en busca de una nueva aventura.
  • ComencĂ© mi grado en Arquitectura. Lo termine.
  • ConseguĂ­ mi primer empleo sacando fotografĂ­as en discotecas.
  • CompartĂ­ con mis amigos mas de una cerveza y las pague con mis fotografĂ­as.
  • ConocĂ­ otra chica… sigo enamorado.
  • Viaje, conocĂ­ el Jet Lag…

Pero hay algo, que no se en que momento de mi vida comenzó a hacer ruido en mi. No se en que momento, comencé a notar que la vida pasa, que el tiempo pasa, que cada momento es único, e irrepetible. Se puede volver a tomar un café en un mismo bar. Pero del primer café al segundo, ya las cosas cambiaron. El café puede no estar igual de bueno, el ambiente puede que no sea el mismo, y de seguro… tu ya no eres el mismo.

Hay una frase que me gusta mucho pensar cuando las cosas no salen como yo quiero… “La vida son dos días, y uno llueve”. Probablemente las circunstancias nos permitan pasar la mitad de la vida jugando y disfrutando bajo el sol. Pero si no aprendemos a bailar bajo la lluvia, sin lugar a dudas que nos pasaremos la mitad de la vida sin vivir con total intensidad.

Por suerte, siempre una fotografía puede hacernos reflexionar respecto al paso del tiempo. Por suerte algunos momentos se pueden congelar y eternizar en el tiempo. De seguro que no va a ser lo mismo vivirlos que recordarlos por medio de una fotografía… Pero si creo con total seguridad, que conforme pasa el tiempo, conforme se estructura nuestra mente, se limita nuestra imaginación y nuestro niño creativo, esas fotografías, las vemos con otros ojos y adquieren mayor valor. No solo nos permiten recordar un momento, sino que también nos permiten recordar que estamos vivos. Y cuanto más pasa el tiempo, esas fotografías podrán hacerles saber a nuestros hijos, nietos y bisnietos, que en algún momento… nosotros también fuimos niños.

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